HUELGA
EN LOS CONVENTILLOS DE NUEVA POMPEYA
TEXTIL GRATRY
Por
Elena Luz González Bazán especial para Latitud
Periódico
2
de febrero del 2015. Actualizado 15 de febrero del 2022
No
sé si tiene sentido pero me digo cada vez: contá
la historia de la gente como si cantaras en medio de un camino,
despojate de toda pretensión y cantá, simplemente
cantá con todo tu corazón: que nadie recuerde
tu nombre sino toda esa vieja y sencilla historia.
Haroldo
Conti
Corría
el siglo XX, en 1936, un 20 de abril y sus 800 operarios de
la Gratry, un establecimiento textil en el barrio de Nueva Pompeya,
deciden una huelga reclamando aumento salarial y la reincorporación
de los trabajadores cesanteados. Estos despidos fueron parte
de un aumento de la producción de la textil, aunque estos
aducían todo lo contrario.
Era
el gobierno conservador de Agustín P. Justo, luego del
derrocamiento de Hipólito Yrigoyen, en 1930, el 6 de
septiembre, todo se profundizó hacia la denominada república
conservadora.

En
el corazón del movimiento obrero los objetivos eran claros:
mayor nivel de explotación, disciplinamiento del descontento
de los obreros y trabajadores y mejor tecnificación,
máquinas nuevas que reemplazaban la mano de obra humana,
generando una confrontación entre el hombre y la máquina.
El
papel de la patronal fue negar la exigencia de los trabajadores
y esta huelga se prolongó durante cuatro meses, en esos
meses se generó una amplia solidaridad obrera de otras
organizaciones gremiales y políticas, sociales y culturales.
Los vecinos y comerciantes de Parque Patricios, Villa Soldati
y Nueva Pompeya, cuyas calles se transformaron en un verdadero
campo de batalla ante la represión desatada por el gobierno
nacional.
A
paso seguido se dio la represión encomendada por el presidente
Agustín P. Justo porque querían doblegar la voluntad
de los huelguistas. El aparato del Estado y los grupos parapoliciales
actuaron en la represión: estaban los cosacos, los torturadores
de la Sección Especial para el Orden Social, matones
y rompehuelgas reclutados del hampa porteña y la inestimable
colaboración de la Liga Patriótica Argentina.
Gratry era una MULTINACIONAL TEXTIL, de origen
Belga, la mayoría de los trabajadores eran mujeres, como
en la mayoría de la industria textil. Otra de las políticas
fue la construcción de viviendas, casas colectivas muy
precarias para que fueran habitadas por los trabajadores y sus
familias. Estas míseras condiciones de vida sirvieron
también para un estricto control social y forma extorsiva
a las familias para que no pararan ni protestaran sino se quedaban
sin trabajo y sin vivienda.
Son los socialistas los que conducen la huelga
de 1936, en la conducción de la Unión Obrera Textil;
pero, con una importante presencia de los anarquistas. La FORA
impulsó algunos de los pliegos y condiciones presentados
a Gratry.
“La huelga de los conventillos” del barrio de Pompeya,
desconocida, fue en las viviendas precarias, linderas a los
talleres y que jugó el papel de mantener parada la producción,
fue el centro de resistencia de los huelguistas y hacia donde
apuntaron los fusiles de la represión y el castigo de
los patrones, quienes intimaron judicialmente a desalojarlas.
A
modo de corolario
Lo
sustancial fue la lucha de las obreras textiles. Por otro lado,
en estos tiempos, el trabajo sudor fue vértice para súper
explotar aún más la mano de obra, esencialmente
femenina. Ese trabajo se realizaba en los conventillos, todos
los gastos los costeaban las trabajadoras, se les pagaba por
pieza o bien por bulto. Si este trabajo no se hubiera llevado
adelante, la organización en los conventillos, la producción
no se hubiese parado.
Este trabajo sudor sirvió, como en la
Revolución Industrial, para desmembrar la organización
y lograr el trabajo individual o solitario. Fueron elementos
destacados que utilizaron las patronales con la colaboración
del Estado en profusión de lograr mayores jornadas de
trabajo, más producción y salarios míseros.
A esto se sumó la escasa educación y largas jornadas
que no permitían, entre los obreros, la organización
en las distintas variantes de sociedades que se fueron conformando
en aquellas décadas de largas y penosas luchas.
El sindicato como tal fue la conquista de los
trabajadores.
Las diferencias entre el socialismo y el anarquismo, a la hora
de la organización fue: que los primeros bregaron por
los sindicatos por rama y el anarquismo por oficio.
En la próxima entrega: EL TRABAJO DE
LAS MUJERES OBRERAS DE LAS INDUSTRIAS TEXTILES.
La FORA, fue la Federación Obrera Regional
Argentina, fundada en 1901, arengó por el comunismo anárquico
desde sus inicios.
FUENTES: El Grupo de Investigación Histórica
de Nueva Pompeya, autogestivo y políticamente independiente,
nació a principios de 2006 y fuentes propias.
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